Construcción de un módulo de aulas con despacho y almacén en escuela de primaria.

lunes, 20 de octubre de 2014

GEOGRAFÍA




GEOGRAFIA




La República de Benin tiene una extensión de 112.622 kilómetros cuadrados limitados por Burkina Faso y Níger al norte, Nigeria al este, Togo al oeste y al sur el Océano Atlántico en pleno Golfo de Guinea. El país tiene forma alargada con una longitud de 750 kilómetros.

La zona costera es arenosa y rectilínea con numerosas lagunas y pantanos. El terreno va subiendo en altura y a medida que se va adentrando en el interior del país, aparecen planos mesetarios muy fértiles, y todavía más al norte el suelo se eleva aún más con losAtakora que alcanzan los 900 metros de altura. En el noreste las tierras son llanas extendiéndose hasta el valle del río Níger.

La capital es Porto-Novo. Benin, una estrecha franja de tierra que se ensancha ligeramente al Norte, se divide en cuatro zonas geográficas: la franja costera atlántica (125 km.) bordeada de cordones litorales que aíslan importantes extensiones de lagunas y lagos. Más al Norte, la meseta, una región fértil en donde la antigua selva ha dado paso a palmerales y cultivos de mandioca y maíz.
En el extremo septentrional, el macizo Atakora (635 m) y las llanuras de Borgou y Kandi. En el Noreste hay tierras llanas que se extienden hasta el valle del río Níger


                                      





   CIUDADES DE BENIN

1Cotonou. Littoral
690.584
385.755
3Porto-Novo. Quémé
234.168
4Djougou. Donga
202.810
5Parakou. Borgou
163.753
125.092
7Kandi. Alibori
109.701
8Lokossa. Mono
86.971
9Ouidah. Atlantique
83.503
10Abomey. Zou
82.154





   GEOGRAFÍA ECONÓMICA

•    Benin, uno de los países menos desarrollados y más endeudados del mundo, es eminentemente agrícola. La agricultura de subsistencia  convive con los cultivos comerciales.

•    El sector industrial beninés, concentrado en Cotonou, se basa en la transformación de materias primas y en el proceso de extracción de petróleo.

•    El comercio exterior es muy deficitario ya que el cierre de la frontera con Nigeria impide que el principal puerto comercial, el de Cotonou, desarrolle un tráfico comercial importante.



     GEOGRAFÍA  HUMANA

•    Como en muchos de los países africanos, la población de Benin es extremadamente heterogénea. La forman unas sesenta etnias, entre las que destacan dos grupos: los atakora y los barribas. Los primeros viven dispersos en las montañas en grandes familias patriarcales autónomas. Los barribas se organizaban, hasta no hace mucho, en reinos feudales, dominados por una caballería aristocrática. La mayor parte de la población vive en el sur del país, en el norte habitan solamente las tribus fulani, nómadas.

•   El idioma oficial es el francés, aunque perviven diversos idiomas nativos.
 

RELIGIÓN


Según el diccionario de la Real Academia Española el vudú es un “cuerpo de creencias y prácticas religiosas que incluyen fetichismo, culto a las serpientes, sacrificios rituales y empleo del trance como medio de comunicación con sus deidades, procedente de África."


La palabra vudú significa algo así como “alma” o “fuerza” en lengua fongbé (pueblo mayoritario de Benín). Se calcula que se originó en la región selvática entre Togo y Benín hace unos cuatro mil años. El vudú tiene un gran respeto por los ancestros y los parientes muertos, cuyas almas a veces se transforman en animales o en árboles, como demuestran los bosques sagrados. Es una religión compleja. Los futuros monjes deben de prepararse durante años. En Benín abundan los santuarios y templos vudús.
Sus prácticas no tienen nada que ver con los estereotipos a los que estamos acostumbrados, mostrados en las películas comerciales. Desde una cómoda óptica occidental es muy fácil mirar por encima del hombro todo aquello que consideramos fruto de la ignorancia, no siendo capaces de valorarlo como una herencia cultural tan válida como cualquiera de las nuestras. Las interpretaciones discrepantes han creado confusión y le han adjudicado significados erróneos acerca de una realidad que continua siendo misteriosa en muchos aspectos. Inevitablemente se asocian al vudú cierto tipo de prácticas de magia negra, como la figura atravesada por numerosas agujas, junto con la siniestra figura del zombi, el muerto viviente.
Más que un rito satánico hay que entender el vudú como  una religión tradicional de tipo animista, es decir, basada en el convencimiento de que los objetos y los animales están dotados de alma lo que, en realidad, no podemos considerar en absoluto descabellado. En su visión, el mundo está hecho de cuatro elementos principales: fuego, aire, tierra y agua. Creen en el poder de los talismanes y amuletos.


El vudú es una de las religiones más antiguas del mundo, con raíces en las religiones neolíticas, que es seguida por unos 50/60 millones de personas. Está reconocida como religión oficial en Benín desde 1996, donde un 50% de la población la practica. Aunque el 43% de la población se declara cristiana y el 25% musulmana, casi todos los benineses combinan la práctica de estas religiones con sus creencias tradicionales. Hay un día al año en su honor, que es el “Día de la Tradición” o "Vodún Day". También es religión oficial en Haití, se practica en Nigeria, Togo y Ghana y tiene influencia en países como Angola y República del Congo.

Cada 10 de enero miles de fieles acuden a Ouidah, el principal centro de culto de esta religión, para recibir la bendición del máximo representante religioso y jefe vudú de la ciudad. Lejos de ser algo siniestro, el festival y sus rituales se han convertido en una gran fiesta popular. La población de Ouidah se multiplica por diez con gente que viene de todos los rincones de Benín, de Togo, de Ghana y de otros países lejanos como Haití o Brasil. Es un día muy especial y una ocasión única para estar al lado de los grandes líderes espirituales de la comunidad.

En el sistema de creencias del vudú, existe un dios supremo creador (Mawu o Nana Buluku), un ser infinitamente bueno que no tiene contacto alguno con sus criaturas y al que no hay que rendir culto. A partir de ahí, el espacio entre el supremo creador y el común de los mortales lo ocupan unas deidades llamadas loas u orishas, de distinta jerarquía, buenas y malas, a las que hay que adorar. Las siete deidades principales son: Shango (dios del Fuego y del Rayo), Orula (dios del Destino), Ogun (de la Guerra), Elagua (de los viajeros), Obatala (del Bien), Yemaya (diosa de las Aguas y del Mar) y Eshu (de la Venganza).

La base del vudú consiste en una invocación realizada sobre un loa para que se manifieste poseyendo a un ser humano, lo cual se consigue mediante rituales vinculados a los sacrificios, y sobre todo la danza frenética y el ritmo de los tambores, hasta conseguir entrar en una especie de éxtasis o trance, mediante el cual se manifiesta la deidad.

El vudú no busca la salvación de las almas, sino encontrar con la ayuda de los loas, la solución inmediata a problemas cotidianos. El vudú no propone dogmas, ni tiene textos sagrados, lo que quiere es orientar a sus devotos a encontrar un equilibrio entre lo natural y lo sobrenatural, así como entre las fuerzas del bien y del mal en la vida diaria. Los loas ayudan a las personas y éstas deben cumplir sus compromisos con ellos. Sobre todo, se trata de mantener la cohesión moral de la comunidad o tribu que practica el vudú.

Parece que el vudú tiene su origen en las reuniones colectivas en las que se cantaba y se rezaba a los dioses para pedir por el amor, la vida y el hogar. De una forma u otra, el objetivo es contactar con un espíritu  para lograr sus favores a cambio de ofrendas de diverso tipo, como comidas o sacrificio de animales.

El vudú mezcla la magia blanca y la magia negra. La primera, para peticiones positivas, como la protección del hogar o la salud, por ejemplo. La segunda busca el mal del enemigo. A los que practican el vudú con magia negra se les conoce como bokós y zobóps. Son personas con un gran conocimiento en preparación de venenos y maleficios.

La persona interesada en realizar un maleficio lleva un muñeco a los bokós y éste lo atraviesa con unas agujas mientras reza algún conjuro que producirá a distancia el efecto deseado.


a la salvación de las almas, sino encontrar con la

ayuda de los loas, la solución inmediata a problemas cotidianos. El vudú no propone dogmas, ni tiene textos sagrados, lo que quiere es orientar a sus devotos a encontrar un equilibrio entre lo natural y lo sobrenatural, así como entre las fuerzas del bien y del mal en la vida diaria. Los loas ayudan a las percia el efecto deseado.